-Pasa. Siéntate. ¿Un café? Con triple de azúcar, como a ti te gusta, ¿no? Está bien, espera un momento. Aquí tienes.¿Estás cómodo? Bien, sabes a que vienes, ¿verdad? Sabes perfectamente que tenemos que hablar, que esto nos está matando a los dos. Calla, déjame terminar, luego hablas tú.
Llevamos meses juntos, se podría decir que, yo al menos, los he sentido como años. Han sido el mejor tiempo de mi vida. No lo cambiaría por nada del mundo, lo sabes. Pero algo está fallando. Lo has notado igual de bien que yo, lo sé. Y al principio no sabía a qué echarle la culpa. Pensaba que todo esto era culpa mía, que era yo la mala de la película, que lo estaba hundiendo todo por mi manera de ser. Y lo llegué a pasar muy mal, ¿sabes? Llegué a creer que todo esto había sido puro entretenimiento para los dos, que no me habías querido nunca. Tras muchas noches llorando, y otras tantas tardes entre tus brazos, me convencí de que eso no era así. Entonces metí a la distancia entre nosotros. No puedo decir que hiciera lo correcto, pero en esos momentos prefería engañarme, y lo sigo haciendo. Creía que la distancia era la culpable, que no nos veíamos todos los días, que siempre andábamos de un lado a otro, que esos números nos creaban inseguridades. Bueno, ahora ya sé que todo eso no tenía nada que ver. Que los números son cifras escogidas al azar para intentar hundirnos, para intentar anclarse en nuestro corazón como arpones. Poco duró esa opinión en mi cabeza, pronto se abrieron paso las dudas. Yo no estaba segura de que esto fuese a funcionar, nuestros padres no nos apoyaban, a ninguno de los dos, y luego estaba el que no sabíamos qué podía estar haciendo el otro cuando nosotros estábamos en la escuela, o en un McDonald con los amigos. Sé que a ti te paso, que esto te comía por dentro. Pero lo supimos llevar. No digo hacer desaparecer, digo masticar y tragar sin que se nos hiciera un bolo de inseguridades en la garganta. Tranquilo, no me pongas esa cara, acabo ya. Tras todas esas mierdas, he terminado de comprender qué es lo que nos pasa. Mira, se llama orgullo, y el muy hijo de puta se ha construido una muralla entre tú y yo, impidiendo que seamos un nosotros. El orgullo se ha apoderado de tu mente, y de tu corazón, y lo digo ya, no sé si lo ha conseguido aún. Ese orgullo tuyo te está distanciando,. aunque no lo notes. ¿Lo ves? Estás negándolo todo, estás pensando que estoy loca de celos, que creo que no me quieres. He adivinado, lo sé. Mira, estamos en esa edad. Estamos en la edad de presumir con los amigos, de irnos de marcha y buscar polvos de una noche. Lo sé. Estamos en la edad del pavo, del pavo real, donde lo que más importa no es lo que tienes, sino lo que aparentas. Y sabes que a mí personalmente no me tienes que demostrar nada, porque soy la única persona en este jodido planeta que te conoce perfectamente. Conozco cómo hablas, cómo te expresas, cómo sientes, cómo piensas. Sé cuándo estás incómodo y cuándo estás a gusto simplemente por la manera en la que estás sentado. Sé cómo se tensa tu mandíbula cuando me ves hablando con cualquier chico. Amor, yo lo sé todo. Sé incluso más cosas de ti mismo que tú. Y te he dado este discurso para que sepas que te amo, y sé que lo sabes, porque llevo repitiéndotelo cada segundo desde que me lo permitiste. Te lo he susurrado, jadeado, gritado, escrito, leído, incluso dibujado en cada rincón de tu cuerpo. Igual que tú a mí. Yo no quiero acabar nada, y sé que tú tampoco. No llores, joder, que no puedo soportarlo. Para. ¿Ves? Ahora lloro yo contigo. Sólo falta algo. Sé que acabas de quedarte sin fuerzas, sé que acabas de derrumbar esa muralla de orgullo. Sé que acabas de saltar a ciegas desde tu ego, sabiendo que yo voy a estar ahí abajo. Lo has conseguido. Sh, no digas nada, aquí sobran palabras. Ya sabes qué tenemos que hacer. Tenemos que seguir demostrándonos sentimientos, tenemos que seguir amándonos. Una cosa más, así, para que no se te olvide jamás. Te amo.
Puff, que sepas que me acabas de dejar sin palabras. Es preciosa tú nueva entrada, como las demás. Escribes muy bien, y te digo aunque te conozca de poco que vales muchísimo y que te mereces lo mejor. Pero jamás llores por alguien que se puede reír de ti.
ResponderEliminarSkdnkdwk. Me acabas de emocionar. Mucho. ¿Quién eres? Jo, muero de amor. :3
EliminarEscribes genial, esto lo demuestra. Aunque no te conozca en la realidad sé que vales mucho. No tengo palabras para decirte como me he imaginado todo lo que has escrito. Ya tienes nueva seguidora ah, sigue así. Besis.
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