miércoles, 16 de enero de 2013

Y dejar de respirar.

-¿Alguna vez has sentido que te hacen falsas ilusiones y luego te rompen viva?

-No...

-¿Nunca? Vaya, que suerte.

-¿Tan duro es?

-Es... Es como intentar dejar de respirar. ¿Eso tampoco lo has sentido nunca?

-No, nunca he intentado dejar de respirar.

-Pues... Cuando dejas de respirar, tu pulso se acelera y luego se ralentiza. A lo diez segundos más o menos, te empieza a doler el pecho. Los pulmones se expanden buscando el oxígeno que no llega. El corazón late cada vez más despacio, pero más fuerte, intentando abrir tu garganta. Tu cuerpo manda impulsos al cerebro para que reaccione, pero tú lo bloqueas. Este también te empieza a fallar, así que te empieza a mandar imágenes bonitas, personas, sensaciones... Cosas para hacerte reaccionar. Ves momentos de cuando eras pequeña, ves personas queridas, lugares preciosos... Todo lo posible para que reacciones. Se te agarrota todo el cuerpo. Te duele el pecho, te quema la garganta, se te saltan las lágrimas. Ya no tienes fuerzas, te pesan los ojos. Parece que estás llegando al final, que has ganado la guerra, que todo se va a apagar. Pero en el último momento, tu cerebro hace un sobreesfuerzo y consigue que abras la garganta y boquées. Y respiras. Al menos, te queda algo del instinto de supervivencia. Respiras agitada, como si hubieras corrido durante meses. La adrenalina corre por tus venas como loca, haciendote olvidar. Pero poco a poco te recuperas, y toda la mierda que habías conseguido olvidar gracias a ti, vuelve gracias a ti. ¿Lo entiendes? Cuando parece que vas a acabar con todo, que tú puedes, cuando crees a ciegas que lo has conseguido, tú misma te haces reaccionar. Sí, vives tu momento de euforia, el momento de la incertidumbre, pero luego caes todavía más hondo. Además de recordar por qué estás así, se suma la frase de "Jamás serás lo suficientemente fuerte como para superarlo o acabar con ello."

-Vale, lo he entendido... Pero parece que lo dices desde la experiencia.

-¿En qué sentido?

-En que sabes qué se siente cuando dejas de respirar, y sabes qué se siente cuando te ilusionas y te desilusionas tú sola.

-Bueno, quizás sea que soy demasiado hija de puta conmigo misma.

-O quizás lo son contigo.

-Demasiadas personas se han tenido que equivocar. Es imposible.

-No. Dicen que nada lo es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario